jueves, 17 de noviembre de 2011

ELIZABETH GILBERT: COME, REZA, AMA





El lanzamiento del film protagonizado por Julia Roberts y Javier Bardem ocultó/eclipsó totalmente Come, reza, ama (cosas de Hollywood y el marketing). Sin embargo, estamos ante una novela entretenida, que hay que coger como lo que es: una novela, a pesar de que sea un relato autobiográfico de la propia autora.

Bueno, la cosa se plantea así: la protagonista se toma una año sabático para superar una crisis existencial, que de momento ha provocado la ruptura de sus relaciones sentimentales, dejándola perdida y desorientada. Así, inicia un periplo por diferentes lugares localizados en Italia, India y Bali. En la primera ahogará su desesperación comiendo y degustando los manjares italianos a la par que engorda irremisiblemente, mientras en paralelo surgirán sus dudas, sus recuerdos y su historia.
Luego, mientras está en la India se retira a un ashram (lugar de culto y meditación) en donde nos explica su lucha con la meditación y nos desvela a algunos nuevos personajes que surgen en su vida. Pero será Bali el colofón final, con las enseñanzas de un curandero por en medio (personaje interesante), donde trabará amistad con una balinesa a la que hará de mecenas y acabará teniendo un idilio con un hombre que conocerá en la isla, que es un empresario brasileño con posibles.

Como se ve, la novela tiene de todo, romanticismo, misticismo, aventura, comida, comedia… He pasado un rato agradable con esta novela, aunque tampoco lo convertiría en mi libro de cabecera, pero se puede leer.

martes, 1 de noviembre de 2011

EL DÍA DE LOS CINCO REYES



Ya está disponible el libro "El día de los cinco reyes y otros cuentos", una antología de los relatos seleccionados en el primer concurso de relatos de terror, fantasía y ciencia-ficción de miNatura Ediciones, y en la cual figura un relato de quien suscribe, titulado "Sin volver la vista atrás".
El precio de venta del libro es de 15 euros, y puede adquirirse en la librería Argot de Castellón (Premio dels Llibreters Valencians 2010), o bien en el siguiente enlace:

http://www.argot.es/libro_190606_el_dia_de_los_cinco_reyes_y_otros_cuentos__antologia_del_primer_concurso_de_relatos_de_terror_minatura.html

La fecha de presentación del libro, para aquellos interesados que quieran y puedan asistir a la misma, será el día 19 de nombiembre en Castellón en la librería Argot, dentro de los actos del FANTASTI'CS11. También se ha creado una página en Facebook sobre el libro:

http://www.facebook.com/pages/El-d%C3%ADa-de-los-cinco-reyes-y-otros-cuentos/168509749904934

¿Que de qué va el relato? Bueno, pues se trata de una expedición a un planeta desconocido habitado por... ¡Alto! ¡Quietos todos! ¿No querréis que os lo cuente y os chafe la sorpresa, verdad?

miércoles, 7 de septiembre de 2011

RAY BRADBURY: EL VINO DEL ESTÍO


Ray Bradbury es conocido principalmente por sus novelas de ciencia ficción, entre las cuales destacan poderosamente Crónicas marcianas y Fahrenheit 451. No obstante, Bradbury también es autor de algunas novelas alejadas de la literatura fantástica, aunque igualmente maravillosas, como Las doradas manzanas del Sol o la que ahora nos ocupa, El vino del estío. En esta última novela, la poética, vibrante y evocadora prosa de Bradbury nos traslada a los años previos a la Gran Depresión de 1929, a un apacible pueblo del estado de Illinois, donde el tiempo transcurre plácidamente entre hitos y ritos pequeños y familiares. Al desarrollo de la vida cotidiana de Green Town asistimos del brazo de Douglas Spaulding, un chaval de 12 años, y su familia, que engloba cuatro generaciones. Comienza el verano, y Douglas y su hermano Tom se aprestan a embotellar esos meses de sol y hierba agostada en la bodega fresca y seca de su memoria.
Desde la óptica de ambos hermanos, en el que un simple helado es una maravilla inesperada y una caída en una zanja, una melodramática aventura, Green Town es la sede de personajes fabulosos y continuos portentos. El tranvía que se jubila para dejar paso al ómnibus, los primeros automóviles, la cañada cercana (fruto de rumores y ominosas leyendas), los recuerdos de un viejo coronel retirado, el imposible amor entre varias generaciones de distancia, la ruidosa y fútil construcción de una máquina de la felicidad por parte del joyero del pueblo,…
Aunque en realidad, El vino del estío de lo que habla es de los recuerdos, de la infancia, del proceso de crecimiento y maduración de los seres humanos, de la conservación de la capacidad para maravillarse y hacer de cada día una verdadera aventura. Como el vino de diente de león que Douglas y su hermano Tom, junto a su abuelo, embotellan diariamente. Es memoria pura, memoria de un verano, de todos los veranos que en todas las partes del mundo todo niño o adolescente han vivido y han quedado impresos en sus recuerdos para siempre.
Y todo trufado por la pluma evocadora y volátil de Bradbury, un genio de la metáfora y la calificación, pura miel literaria capaz de hacernos rememorar nuestros veranos, nuestras casi olvidadas maravillas infantiles, y hasta al niño que nunca deberíamos de dejar de llevar en nuestro interior. El vino del estío es una joya que flota arrostrando los embates del tiempo, que se alza entre hierba agostada y noches sofocantes para recordarnos que la vida, si uno lo desea, sigue pudiendo ser una maravilla.

lunes, 22 de agosto de 2011

KATHERINE PANCOL: LOS OJOS AMARILLOS DE LOS COCODRILOS



Escogí el libro por casualidad, por una referencia indirecta, pues alguien me comentó que estaba teniendo cierto éxito. Pues lo siento: ¡No lo entiendo! El éxito, claro. En mi opinión, el libro es plano, pero plano como una estepa rusa, donde lo único que brilla y reluce es un ambiente de lujo, y donde el dinero aparece como la única posibilidad de ser feliz, el único vehículo para la redención personal. Si se lee el argumento se puede pensar que el meollo de la historia es interesante: la relación entre dos hermanas en la que una hace de escritora a la sombra de la otra, que es la que se lleva la fama, todo ello enmarcado en el asimétrico paralelismo de las vidas de ambas, en las cuales sobresalen otros personajes implicados en esas vidas: su madre, sus hijos, sus maridos, etc.

En fin, el argumento quizá podría haber dado más de sí en otras manos, pero en las de la escritora francesa nacida en Marruecos Katherine Pancol se ha convertido en una novela de las que yo califico de “pastel”, semejante a un telefilm barato de sobremesa, con estereotipos demasiados trillados: la guapa, la fea (que deviene guapa), la rica que pierde, la pobre que gana, la inocencia como el único camino alternativo hacia el triunfo, el amor tópico, el castigo al marido que abandona a la fea que luego es guapa, y triunfadora, y rica…. Vamos, que muchas de las líneas argumentales de Los ojos amarillos de los cocodrilos podrían ser fácilmente pasto reseco para cualquier telenovela infumable llena de arquetipos y un mensaje subliminal fieramente conservador y tradicional.

Dicen que la novela ha vendido más de un millón de ejemplares. Debe ser porque todo aquí es un tópico, un paradigma en ocasiones irrisorio. Los malos son muy malos, los buenos son muy buenos… En fin. No obstante, para gustos los colores, así que igual me he perdido algo que no me he enterado. ¿Alguien me lo quiere aclarar?

viernes, 3 de junio de 2011

PAUL AUSTER: LA MÚSICA DEL AZAR



¿Tiene el azar su propia música? ¿Su propio ritmo, su cadencia, sus melodías y crescendos? Velocidad y suerte, huida hacia delante y apuestas vitales a cara o cruz, locura y desesperación… Todos ellos son ingredientes imprescindibles de La música del azar, una novela del escritor estadounidense Paul Auster escrita en 1990, una incursión en géneros clásicos del siglo XX como el relato a pie de carretera y la serie negra.


Jim Nashe es un bombero de Boston, divorciado y con una hija, que un día hereda una fortuna al morir su padre y emprende un giro copernicano a su vida; se compra un coche, deja su empleo y decide viajar por todo el país hasta que se le termine el dinero. Ciudad tras ciudad, motel tras motel, carretera tras carretera, Nashe quema neumáticos, gasolina y su propia vida sin más plan vital que llegar al día siguiente y saborear un nuevo paisaje. Tras meses de vida en las calzadas de medio país, un día se encuentra con Jack Pozzi, un joven talento jugando al póker con el que congenia enseguida y con el que fragua un plan para reunir más dinero y disipar el sombrío futuro que se abre ante él.


Nashe y Pozzi apalabran su participación en una partida con dos millonarios excéntricos, Flower y Stone, que viven en una solitaria mansión rodeada de prados. Tras horas de jugar, Pozzi acaba perdiendo y acumulando una deuda que deben saldar construyendo un muro imposible con piedras traídas de un derruido castillo británico. Y ahí comienza su pesadilla. La novela se transforma, se adentra en el terreno del horror gótico, en un territorio lúgubre y espectral teñido de claustrofobia, angustia y desesperación.


La música del azar es una novela sobre el destino, sobre la fatalidad, el riesgo. Sobre la imposibilidad de regir la propia vida y darle sentido, sobre la idea de la falsa libertad y las limitaciones sobre el libre albedrío. Oscura, asfixiante, fatal… Auster nos lleva de una forma ágil e ingeniosa hacia un pozo insondable, hacia un agujero negro en el que el individuo es tragado y fagocitado sin posibilidad alguna de escapar de él. Hacia las negras aguas del olvido propio y ajeno.

martes, 24 de mayo de 2011

ISAAC ASIMOV: YO, ROBOT



No suele ser frecuente que uno de los libros más importantes, influyentes y conocidos de un escritor sea un conjunto de relatos. Desde el siglo XIX la novela se ha ido imponiendo como el formato estándar de las grandes obras de la literatura, y el relato (que de todas formas continúa siendo un formato de poderosa salud en el mundo anglosajón) ha ido perdiendo protagonismo lentamente.


Pero eso es lo que ocurre con Yo, robot, un volumen publicado por primera vez en 1950 que recogía diversos cuentos escritos por Isaac Asimov, uno de los padres de la ciencia-ficción moderna. Asimov, científico de profesión y autor de novelas como Bóvedas de acero, Robots e imperio o El sol desnudo, en las que los robots siguen siendo piezas claves de su tablero narrativo, logró con su colección de relatos establecer unos sólidos parámetros en los cuales enmarcar las relaciones entre robots y seres humanos: las tres leyes de la robótica:


1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por su inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.


Con estos mimbres, más el protagonismo de la robopsicóloga Susan Calvin, uno de los grandes personajes de Asimov, el “doctor” (como era conocido en aquellos años) aborda no sólo esas relaciones, siempre tirantes, entre humanos y seres de metal, sino también la personalidad de los seres mecánicos, su psicología y, porqué no, su alma.


Yo, robot incluye narraciones entrañables (Robbie), apuntes sobre la conciencia y la inteligencia mecánicas (Razón), o hasta la disyuntiva última: la imposible diferenciación entre robot y ser humano (La prueba). En todos ellos, Asimov muestra una peculiar empatía con sus creaciones de metal, un cariño y una comprensión que a veces, incluso de torna en admiración. Los robots no defraudan a nadie, nunca traicionan, son siempre fieles, leales, lógicos… seres de una pieza.

viernes, 6 de mayo de 2011

TRUMAN CAPOTE: DESAYUNO EN TIFFANY'S




“No se enamore nunca de una criatura salvaje, Mr. Bell. Esa fue la equivocación de Doc. Siempre llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Pero no hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes como para huir al bosque”. Se trata de un pequeño fragmento de Desayuno en Tiffany’s, la principal obra (junto con A sangre fría) del escritor estadounidense Truman Capote, en realidad una novela corta que es más conocida por su versión cinematográfica, la célebre Desayuno con diamantes protagonizada por Audrey Hepburn y George Peppard.


Y ese ser salvaje, ese halcón con el ala rota que no duda en huir al bosque cuando se siente fuerte, es Holly Golightly, un proyecto de actriz, una mujer sin edad cierta, todo glamour y frivolidad calculada, un sol multicolor alrededor del cual giran planetas, satélites y asteroides, sobre todo masculinos, buscando su calor y su luz embriagadora.


Holly vive en un buen barrio de Nueva York, junto a su gato sin nombre, rodeada de agentes cinematográficos, diplomáticos, aspirantes a estrellas de Hollywood y cazafortunas que suelen asistir a sus fiestas. Promiscua y descarada, Holly se autodeclara patrimonio del mundo de la farándula y musa espiritual de la ciudad snob por excelencia, viviendo en el más puro presente, con un futuro incierto y un pasado cerrado a cal y canto en el fondo de un sórdido y oscuro armario ropero. Misteriosa, apasionada y superficial tan sólo en apariencia, Holly entabla amistad con un nuevo vecino: un aspirante a escritor llamado Fred que actúa como estupefacto escriba del mundo aparentemente frívolo y pueril en el que se mueve su compañera de edificio.


Buscadora de un Eldorado que tan sólo existe en su mente, Holly devora los días mientras teje fantasías superpuestas sobre sus posibilidades matrimoniales con embajadores o multimillonarios. No quiere poseer ni ser poseída; es un espíritu libre que se bebe la vida a grandes tragos sin pensar que corre el riesgo de vivir en una permanente resaca. Contradicción, nostalgia oculta, amor platónico e imposible… Un claroscuro de sentimientos expuestos como por casualidad, con la prosa fluida y ágil de Capote, capaz de describir un corazón herido y doliente con apenas un par de expresiones acertadas.


En el trasfondo de esta novela corta, sin embargo, late una sorda lucha entre fantasía y realidad, entre el sueño y la vigilia cotidiana, entre el fasto y las lentejuelas, por un lado, y la necesidad de huida permanente hacia un lugar en donde jamás se ponga el sol. Como muestra final, otro fragmento en el que Holly habla de ella, haciéndolo aparentemente sobre su gato: “Los dos somos independientes. Nunca nos habíamos prometido nada. Nunca. Joder. Éramos el uno para el otro. Ese gato era mío… Tengo mucho miedo… Porque eso podría seguir eternamente. Eso de no saber que una cosa es tuya hasta que la pierdes.”